
Los temas griegos desde Ifigenia
Ifigenia en Aúlide de Eurípides
Breve resumen:
Agamenón, obligado por los oráculos, debe sacrificar a su hija Ifigenia para que las tropas aqueas, detenidas en Aúlide, puedan proseguir su camino hacia Troya. Vemos de nuevo aquí planteado, en todo su dramatismo, el clásico conflicto entre moral y Estado (en este caso toma la forma de Razón de Estado).
Agamenón, que en un primer momento había llamado a su hija con el pretexto de casarla con Aquiles, intenta luego, enviando otra carta, impedirlo, ya que, después de reflexionar mucho sus obligaciones como padre le parecen estar por encima de sus obligaciones como caudillo. Aún así sus propósitos son frustrados, su carta es interceptada por Menelao, y su hija acaba llegando al campamento, acompañada por su madre y por su hermano, creyendo que el objetivo es su casamiento.
Agamenón decide entonces seguir con el engaño, pero Yocasta, la madre, descubrirá, tras un encuentro casual con Aquiles, toda la verdad, lo cual conmoverá tanto al héroe que se comprometerá a proteger a Ifigenia.
En esta parte de Ifigenia asistimos a las súplicas de madre e hija, apelando constantemente a la obligación de Agamenón para con su familia, mientras Agamenón se defiende con la apelación a su deber como caudillo griego, por mucho que le aflija cumplir con él. Reproducimos aquí parte del diálogo entre Agamenón y su hija:
«Ifigenia. –Yo la primera que te llamé padre, y tú a mi hija; yo la primera, sentada en tus rodillas, te infundí dulce deleite y lo sentí a mi vez. Así hablabas tú: '¿Te veré feliz algún día, ¡oh hija!, al lado de tu esposo, llena de vida y de vigor, como mereces?' Y yo a mi vez te decía estas palabras, cerca de tus mejillas, que ahora tocan mis manos: '¿Y qué haré yo contigo? ¿Te recibiré anciano en premio de las penalidades que sufriste al criarme?' Conservo el recuerdo de estas palabras, pero tú las olvidaste y quieres matarme.» [vv. 1220-1232]
«Agamenón. –Conozco sin duda, cuándo debo compadecerme y cuándo no, y amo a mis hijos, que de otro modo sería insensato. Mucho, ¡oh mujer!, me aflige realizar mi proyecto, mucho también no osarlo, pero es mi deber. [...] No me arrastrará Menelao, ¡oh hija!, ni me conformaré con su opinión, sino Grecia me obliga, en cuyo provecho, ya quiera o no, he de inmolarte, porque somos más débiles. Conviene que sea libre en cuanto de ti y de mí dependa, ¡oh hija!, y que los bárbaros no roben a los griegos sus esposas.» [vv. 1255-1275]
Preguntas para reflexionar y discutir en clase:
1. ¿Podríamos distinguir dos tipos de mundos o espacios dentro de la historia de Ifigenia? Describe.
2. Reflexiona sobre las leyes que rigen el mundo de los hombres
3. ¿Qué papel juega la religión dentro del conflicto?
4. Describe los valores o la moral dentro del mundo de la casa o los doméstico, también le podemos llamar el mundo de lo privado o el
oikos como le llamaban los griegos.
5. ¿Por qué crees que Ifigenia acepta las leyes del mundo de los hombres al final?
0 Comments:
Post a Comment
<< Home